Imagina que tu amigo presume de que este mes ha ganado un montón de dinero. “¡Estoy forrado!”, dice con una sonrisa. Pero luego le preguntas si te puede invitar a una caña… y te responde que no tiene ni un euro en el bolsillo.
Bienvenido al maravilloso mundo del EBITDA.
El truco del EBITDA: verte rico sin serlo
EBITDA significa Beneficio antes de Intereses, Impuestos, Depreciaciones y Amortizaciones. Lo que en cristiano quiere decir: “Voy a quitar todo lo que me resta dinero para que parezca que gano más”.
Las empresas lo usan para decir que tienen “beneficios”, pero sin contar impuestos, amortizaciones, intereses de deuda ni otros gastos reales. Es como si dijeras que ahorras 1.000€ al mes… pero sin contar el alquiler, la comida, la gasolina ni el vicio de las suscripciones a plataformas que no usas.

El caso Abengoa: récord de EBITDA y a la quiebra en meses
Un ejemplo brutal es el de Abengoa. Por cierto, empresa en la que trabajé y guardo un cariño especial. Pues bien, en 2014 Abengoa sacó pecho con su EBITDA histórico de 1.400 millones de euros. ¡Inversores aplaudiendo! ¡Champán en las oficinas!

Peeero… resulta que en su flujo de caja tenía 2.100 millones en facturas pendientes de cobro y una deuda de 15.500 millones. O sea, que tenían un agujero tan grande que ni el EBITDA podía taparlo. Resultado: quiebra pocos meses después.
EBITDA NO paga nóminas
Mucha gente cree que si una empresa tiene EBITDA positivo, todo va bien. Pero adivina qué… EBITDA NO paga sueldos.
Tener EBITDA positivo no significa que tengas dinero en la caja. Es solo un número bonito en un PowerPoint para inversores crédulos. Al final, lo único que importa es la caja. Porque puedes tener un EBITDA de 10 millones y estar tan seco de liquidez que tu equipo tiene que comer fideos instantáneos.
Uber: EBITDA ajustado de 1.700M… pero pérdidas de 9.000M
El ejemplo más top es Uber. En sus reportes financieros se enorgullece de un EBITDA ajustado de 1.700 millones. Pero si miramos las cifras reales… tuvieron pérdidas de más de 9.000 millones el mismo año.
¿Cómo lo hacen? Simple: eliminan de la ecuación cosas como compensaciones en acciones, amortizaciones o pérdidas de activos. Básicamente, recortan todo lo feo para que el número se vea mejor.
Conclusión: La caja es el rey
Si tienes un negocio, olvídate del EBITDA como métrica de éxito. Si el dinero no entra en la caja, tu empresa no sobrevive. Así de simple.
La próxima vez que alguien te diga “mi empresa tiene un EBITDA positivo”, respóndele:
”¿Y tu caja qué, crack?”
Mini blog inspirado en el artículo “No, el ebitda no es «el nuevo sexy» ni la mejor métrica para presentar los resultados de tu startup” de Ana Ávila en Business Insider el 02 de junio de 2023.
Deja un comentario